Guardar cosas sin renunciar a la decoración
Toda casa necesita sitio donde guardar cosas: la vajilla que no usas a diario, la ropa del armario, los zapatos junto a la puerta, las mantas de invierno, los mil pequeños objetos que no tienen un hueco fijo. El problema es que la mayoría de soluciones de almacenaje son puramente funcionales y acaban rompiendo la decoración del resto de la casa. Con madera maciza, ratán y fibras trenzadas, guardar y decorar dejan de ser cosas distintas.
Te lo enseñamos, mueble a mueble.
1. Aparadores: el mueble que organiza y decora el salón
Un aparador resuelve de un plumazo el almacenaje del salón o el comedor: vajilla, manteles, licores, lo que sea que no quieras a la vista. Con puertas de ratán o rafia natural en vez de madera maciza cerrada, además de guardar, aporta textura y luz filtrada a la estancia.
2. Cómodas: el orden del dormitorio
En el dormitorio, la cómoda cumple el mismo papel que el aparador en el salón: absorbe todo lo que no cabe en el armario y, de paso, se convierte en la superficie donde apoyar una lámpara, un espejo o los objetos del día a día. Con cuatro cajones amplios, cualquiera de las dos versiones organiza sin esfuerzo.
3. Zapateros: adiós al desorden de la entrada
El calzado es de lo primero que se acumula sin control en cualquier entrada. Un zapatero cerrado con puertas de fibra natural resuelve el problema de raíz: todo guardado, nada a la vista, y con la misma calidez que el resto del recibidor.
4. Baúles: almacenaje con tapa y mucho estilo
El baúl es probablemente la pieza de almacenaje más versátil de la casa: sirve como mesa auxiliar, como asiento extra y como escondite perfecto para mantas, cojines de temporada o juguetes. Trenzado en esparto, es tan decorativo como funcional.
5. Cestos: el detalle que ordena sin esfuerzo
Para todo lo demás — mantas, revistas, juguetes, ropa sucia, lo que sea que necesite un sitio rápido — un buen cesto de fibra natural es la solución más sencilla y decorativa. Los hay abiertos, para lo que quieras tener a mano, o con tapa, para esconder del todo el contenido.
Conclusión
El almacenaje no tiene por qué ser el punto flaco de la decoración. Un aparador para el salón, una cómoda para el dormitorio, un zapatero para la entrada, un baúl para las mantas y un par de cestos para todo lo demás — con eso, cualquier casa se organiza sin que se note que se ha organizado.
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